LAS 6 RAZONES POR LAS QUE LA OCU NO RECOMIENDA LA LECHE DE CRECIMIENTO

A mi me sorprendió cuando el pediatra me recomendó dar como base láctea (en los biberones) leche de continuación a mi hija hasta los 3 años (tomando leche de vaca a partir del año en yogures, quesos…), y a partir de entonces leche de vaca. ¿Y la leche de crecimiento? Mejor obviarla.
Por un lado, no me sorprendió que me retrasara los biberones de leche de vaca, porque parece que no tiene tantas ventajas como creíamos, hay muchos niños alérgicos… pero lo que no sabía es que la leche de crecimiento no es recomendable, ni antes ni después.
Ayer leí este artículo de www.abc.es y entendí un poco por qué. Os lo reproduzco literalmente porque me pareció muy interesante. Parece que, una vez más, se nos ofrecen productos en el mercado que ni son mejores ni más completos pero sí más caros. Total, como estamos dispuestos a gastarnos más por el bien de los niños…
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Después de la leche materna o de farmacia, a partir de un año, el organismo del niño ya está preparado para asimilar una dieta variada que incluye la leche de vaca. Pero a muchos padres se les plantea una duda ¿es efectivamente la leche de vaca la más adecuada para mi hijo? Y esta duda es comprensible: en el mercado hay una gran oferta de leches de crecimiento, leches especiales orientadas a niños de esa edad. La publicidad las presenta como el alimento ideal para asegurar el perfecto desarrollo del pequeño. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha revisado los supuestos aportes de este tipo de leche y ha comprobado que, en realidad, no es oro todo lo que reluce. Estas son las conclusiones de la OCU:

Mejor a partir del año

La leche de vaca no es un alimento muy adecuado para los bebés recién nacidos, entre otras cosas, porque su riñón no está todavía adaptado para asimilar una concentración alta de proteínas y minerales y se produciría una sobrecarga renal. Pero, a medida que el niño crece, su organismo va madurando y se adapta a la ingesta de alimentos con cargas renales más altas.

De hecho, la ESPGHAN (The European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition) afirma que se puede dar pequeñas cantidades de leche de vaca a los niños de menos de un año, siempre que no sea la fuente principal de leche.

Por ejemplo, a partir de los 9 meses, se le puede dar al niño un yogur natural sin azúcar, un poco de queso fresco o requesón.

A partir del primer año de vida, el niño ya ha ido incorporando bastantes alimentos en su dieta (cereales, fruta, verdura, carne, pescado, huevos, etc.). Se aconseja que, junto con esos alimentos, consuma unos 600 ml de leche al día (alrededor de tres vasos), que pueden ser en forma de leche, yogures o como un ingrediente más en la elaboración de purés.

Por tanto, queda claro que la leche no supone ningún riesgo para la salud de un niño a partir de un año.

Lo que aportan las leches de crecimiento

La OCU ha revisado las etiquetas de 15 de las principales marcas de leches de crecimiento de venta en parafarmacia y en supermercados, cuatro de ellas en formato líquido, listas para consumir, y el resto en polvo para regenerar con agua. Estos son los resultados del análisis: contienen más azúcar, menos proteínas, menos calcio y son más caras.

1. Valor energético. Es similar al de la leche de vaca. La leche entera de vaca proporciona unas 60 kcal/100ml, aproximadamente 120 kcal por vaso, si se recomienda alrededor de tres vasos al día, supone 360 kcal al día procedentes de la leche, lo que finalmente supone que para un niño de 1 año el 36% de la energía diaria recomendada proceda de la leche, y para 3 años alrededor del 25%

2. Azúcar añadido. El único azúcar que existe, de forma natural, en la leche es la lactosa. En 9 de las 15 marcas de leches para niños hemos encontrado, además, azúcar añadido: sacarosa, jarabes de glucosa, fructosa o bien miel. Además, el 53% de las muestras llevan aromas (vainilla).

3. Las grasas. Son similares a los de una leche de vaca, no así su perfil lipídico. Estas leches contienen menos cantidad de grasas saturadas y más ácidos grasos esenciales asemejándose más al de una leche materna. No obstante, estos ya se encuentran de manera natural en la dieta de un niño a partir del año: aceite de oliva, los cereales, los huevos, o el pescado, entre otros.

4. Los contenidos en calcio. Son inferiores a los de la leche de vaca (120 mg/100g). Los valores encontrados oscilan entre los 65 y los 115 mg/100g, en alguna marca pueden llegar a ser casi la mitad.

5. Las vitaminas. Están ampliamente presentes en estas leches. Sin embargo, un aporte extra de vitaminas no es necesario para mantener una dieta adecuada. No olvidemos que a partir de un año el niño toma todo tipo de alimentos. Por lo tanto, las incorpora en su dieta a través de la fruta, la verdura, la leche, la carne o el pescado.

6. El coste de estas leches de crecimiento es elevado para una familia. El precio medio de una leche entera obtenido en nuestro estudio de leches enteras es de 0,70 €/litro; el de las leches de crecimiento es de 2,2 €/litro, aunque las líquidas son algo más baratas, 1,60 €/litro.

Por lo tanto, darle a su hijo leche de vaca entre los 12 meses y los 3 años, estará ahorrando una media de 600 euros por niño. La cifra sube hasta los 1.400 euros con respecto a el producto más caro.

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