¿Qué es eso del virus manos-pies-boca? Síntomas, contagio y tratamiento.

Hace poco me llegó una nota del cole de las niñas diciendo que habían detectado algún caso del virus manos, pies, boca y que estuviéramos alerta por si viéramos algún síntoma a los niños.

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A mi el nombre me sonaba, pero no tenía muy claro de qué estábamos hablando. Así que me puse a investigar. Hoy intentaremos aclarar un poco qué es este virus, cómo se contrae, cuáles son los síntomas y cómo se cura. 

Parece que la enfermedad de manos, pies, boca en la mayoría de los casos es causado por un virus llamado Coxsackie A16. Resulta que es un virus que afecta normalmente a niños menores de 10 años. Los adolescentes y los adultos la puedo encontrar, pero no es tan normal.

La época más favorable para la transmisión de este virus es el verano y principios del otoño y es contagiosa, principalmente en la primera semana de enfermedad. ¿Y cómo se transmite? Pues a través de pequeñas gotitas de aire que se liberan cuando la persona enferma estornuda, tose o se suena a la nariz. Puede que sea por el aire o por tocar algo infectado como objetos, heces o líquidos.

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El curioso nombre que identifica el virus tiene mucho que ver con sus síntomas, ya que además de fiebre, dolor de cabeza y pérdida de apetito suele conllevar la erupción de sarpullidos rojos planos que pueden convertirse en pequeñas ampollas en las manos, los pies y en la zona del pañal. Además pueden salir úlceras en la garganta, en la boca y en la lengua. Además, puede ocurrir que unas semanas después de la enfermedad, se caigan las uñas de manos e incluso pies. Sin dolor ni complicaciones, simplemente puede que se despeguen y salgan nuevas.

El tiempo de incubación es aproximadamente de 3 a 6 días.

Como ocurre en todos los casos de virus, el tratamiento no va más allá de aliviar los síntomas. Para la fiebre se recomienda tomar paracetamol o ibuprofeno. Para las úlceras en la boca se recomienda enjuagues bucales con agua con sal (media cucharada de sal en un vaso de agua tibia) y geles orales. Como en casi todas las enfermedades se aconseja tomar mucho líquido pero en este caso se recomienda no tomar bebidas gaseosas ni zumos ya que su contenido ácido puede incrementar el ardor en las úlceras. Lo mismo ocurre con la comida caliente, el exceso de sal y de dulce: mejor evitarlos.

Una vez comienzan los síntomas, la enfermedad debería remitir en un plazo de 5 a 7 días. En cualquier caso es recomendable volver al médico si la fiebre no baja, hay rigidez en el cuello o hay síntomas de deshidratación.

Así que ya sabéis, si tenéis algún enfermo cerca… lavaos las manos con asiduidad y enseñad a vuestros hijos a hacer lo mismo. La higiene es fundamental para que no se transmita, ya que no se puede hacer nada más para prevenirla y no hay vacuna disponible.

 

Ideas y consejos para bajar la fiebre de los niños de forma natural

Los médicos me dejaron bien clarito desde el principio que cuando un bebé o niño tiene fiebre es mejor no darle antitérmicos hasta que el termómetro no marque los 38,5.


Al principio me pareció una exageración, seguramente porque yo con 38,5 estoy para ingresar, pero la explicación tiene lógica: el cuerpo del bebé o niño tiene que generar defensas, aprender a luchar contra la enfermedad y vencerla. Si bajamos la fiebre artificialmente no le estamos dejando al cuerpo hacerse más fuerte.

Eso sí, si no has conseguido frenar la fiebre y la temperatura pasa ese límite hay que bajarla como sea para evitar posibles lesiones.

Así que nos planteamos hoy: si el peque tiene fiebre pero no llega a los 38,5… o si pasa esa temperatura pero el antitérmico no ha tenido el efecto deseado… ¿qué podemos hacer para bajar la fiebre rápidamente? Hay infinidad de propuestas de infusiones naturales que ayudan a bajar la fiebre, pero vamos a centrarnos en los métodos más rápidos pero aún así naturales de bajarla.

En cualquier caso, es siempre importante mantenerle bien hidratado, que beba agua, infusiones… y comidas frías como el helado. Y por supuesto no abrigarle demasiado, porque un exceso de calor aumenta la temperatura corporal y por lo tanto ayuda a la fiebre a subir.

He recopilado algunos remedios caseros para bajar la fiebre que pueden servirnos y que seguro que habréis probado en alguna ocasión con vuestros hijos o vuestras madres con vosotros. ¡Algunos de ellos os sonarán!

– Darle un baño de agua templada de unos 15 minutos

– Ponerle un paño húmedo en la frente, muñecas, pantorrillas y cuello

– Cortar una patata en rodajas y meterla en los calcetines o sujetarla con una venda

– Lo mismo pero con cebolla

– Mezclar un vaso de agua con uno de brandy, untar una gasa y ponerla en los calcetines

Seguramente la habitación no huela muy bien después de aplicar la mayor parte de ellos, pero oye… si funciona…

¡Espero que esta información os sea útil!

Qué pasa y cómo actuar si un niño se traga un objeto o una moneda

Este es uno de esos posts “basados en la vida real”, los que me seguís por Facebook o Instagram ya sabéis de lo que os hablo! ;-).

Todos sabemos que no debemos dejar objetos pequeños a mano de los menores de 3 años. Nos lo han dicho por activa y por pasiva y lo tenemos integrado y asumido. Pero hay veces que los pequeños de la casa son más rápidos que nosotros, más escurridizos y saben esconder bien las cosas. Y ¿qué pasa si se acaba metiendo un muñequito pequeño, una moneda o una bolita en la boca? ¿y si se la traga?

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Lo primero y más difícil es no ponerse “de los nervios” e intentar no gritarle ni ponerle nervioso a él. Puede que el objeto tragado pase directamente al estómago o que sea un poco grande y se le quede un atravesado. En ese caso que se ponga nervioso no le ayuda nada.

Como decíamos, puede que el objeto pase directamente al sistema digestivo o que se quede atascado antes; en la garganta (generando tos) o en las vías respiratorias (el niño se ahoga). En estos casos hay que ponerle inclinado hacia abajo (no totalmente boca abajo, pero sí bastante inclinado) y darle golpes secos (que no significa muy fuertes) entre las escápulas para que lo expulse.

Si se lo ha tragado y va al estómago (la opción menos dolorosa y angustiosa), puede que el pequeño tenga arcadas e incluso que vomite un poco por el paso del objeto por el esófago. En ningún caso hay que provocarle el vómito.

Tanto si lo ha expulsado como si no hay que llevarle a urgencias, especialmente si el objeto puede pinchar o cortar. Si lo ha expulsado viene bien ver si ha hecho algún daño en la garganta. Si no lo ha expulsado, para ver dónde está a través de una radiografía. Lo malo de la radiografía es que los objetos metálicos como las monedas se ven perfectamente, pero los de plástico no.

En el hospital nos dirán cómo proceder. En caso de que el objeto esté en el estómago habrá que esperar a que el niño lo eche con las heces de forma natural. Lo normal es que en ese tiempo antes de echarlo el niño no tenga síntomas ni molestias, quizás algún malestar cuando el objeto sale del estómago, ya que el canal por donde tiene que pasar se estrecha. Si hay una obstrucción, habrá que sacar la moneda de forma “artificial”: sedando al niño para sacarla por la boca con un endoscopio.

Una vez que ha llegado al intestino ya no debería haber problema: lo echará antes o después de forma natural porque desde ahí ya no hay estrecheces.

Lo recomendable en esos días en los que estamos esperando a que salga el objeto o la moneda es darle mucho agua y una dieta más rica en fibra para ayudarle a expulsarlo.

Si a los 7 días no lo ha echado, volveremos a hacer una radiografía para ver dónde está.

Ya sabéis… Más vale prevenir, así que… ¡estad atentos!