Santander con amigos y niños en tres días.

¿Os habéis tomado unos días de vacaciones navideñas? Nosotros adelantamos nuestra escapada al fin de semana antes del puente de diciembre y fuimos a Santander con las niñas y amigos que conocían muy bien la zona y que nos organizaron tres días geniales en los que pudimos disfrutar de los niños, de los amigos y de la tranquilidad. El colmo fue que tuvimos un tiempo espectacular, con sol y calor… ¡más no se puede pedir!

Os cuento un poco qué hicimos por si os planteáis visitar esta preciosa ciudad. ¡Ah! ¡Que no se me olvide! No os podéis volver sin unas anchoas y unos sobaos. De dieta lo que se dice de dieta no son pero oye… ¡que estamos en Navidad!

El primer día dimos un paseo andando hasta el Faro. Un paseo precioso con vistas al mar en todo momento, con algún parque para jugar por el camino y contacto directo con la Naturaleza. Gente corriendo, otros paseando a los perros y muchos simplemente disfrutando del aire libre y de unas vistas de locos.

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Luego fuimos al Palacio de la Magdalena. Tienes que dejar el coche antes de llegar en una zona habilitada y de camino al Palacio tienes un parque con animales estupendo para los niños. El Palacio de la Magdalena es precioso, al menos desde fuera porque no entramos. ¿Visteis la serie Gran Hotel? Aquí se rodó. Comimos en un restaurante maléfico de cuyo nombre he querido olvidarme y fuimos a tomar un café (y ver el partido de fútbol (no me acuerdo ni quien jugaba)) a la cafetería que está al lado del Faro. Dentro del Faro tienen una pequeña exposición de pinturas y  objetos relacionado con el Faro que se ve en unos minutos y está bien.

Cenita de picoteo en casa de nuestros amigos y ¡a dormir! ¡que todavía somos pequeños!

El segundo día hicimos un recorrido por las playas de la Costa Quebrada, muy cerca de Santander. Impresionantes paisajes, vistas… un espectáculo. Comimos en el Mesón Dos Pozos y Jimena, conocido por su cocido montañés y pimientos rojos asados. Comimos muy bien y lo mejor es que tiene un parque dentro del restaurante del que los niños no querían salir. Por la tarde fuimos al centro de Santander, nos montamos en un tío vivo y en la Plaza Porticada los niños pudieron saltar en camas elásticas (de estas en las que van enganchados como un tirachinas) y patinar sobre hielo. ¡Estamos reventados! Esta vez cenita express en el hotel, que no damos para más.

El tercer día excursión al Parque Natural de Cabárceno. Otro paraje increíble. Tienes espectáculos como la de los leones marinos o la de aves rapaces y un recorrido que haces en coche siguiendo un mapa para ver a los animales en su hábitat. Puedes comer dentro en algún restaurante o sitio de comida rápida. Recomendaría revisar los horarios de los espectáculos a los que quieres asistir y hacer cuanto antes el recorrido en teleférico, que te da una visión global del Parque. Nosotros nos entretuvimos y después del espectáculo de las aves el teleférico ya había cerrado… ¡Vamos a tener que volver!

En fin… que gracias a los organizadores tuvimos tres días increíbles que nos dejaron con ganas de más. ¡Una ciudad muy recomendable!

 

 

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Pedacitos de mi Semana Santa, el alquiler vacacional y nuestra búsqueda del Norte.

Y aqui seguimos… Intentando volver a la rutina poco a poco!

¡Hoy he recopilado algunas fotos de nuestra escapada de Semana Santa que espero que os gusten!

Como veréis sólo salgo en una. ¡Pero de verdad que son reales! 😂.

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San Sebastián desde Monte Igueldo

Esto tiene su explicación. Primero fuimos unos días a Formigal a esquiar, y luego nos escapamos tres días a San Sebastián, para ver a mi hermana y un par de amigas que no veo nunca y ¡echo mucho de menos! Y ya de paso… que las tres A conozcan un poco del Norte donde he vivido tantos años.

El caso es que teníamos poco sitio en el coche y limité las maletas a la mínima expresión. Como nos suele ocurrir a las madres, hice primero las maletas de las niñas. Mil listas, mil organizaciones… Y bueno, no me salió tan mal. La mía fue lo último que hice antes de irnos y ¡no di una! Creo que meti la ropa más fea que había en el armario, que ¡ni siquiera pegaba entre sí!! ¿Alguna vez os ha pasado? Si a eso sumamos que en Formigal hacía mucho frío y en San Sebastián mucho calor… El resultado es que no estuve cómoda con lo que llevaba en ningún momento. ¡Por eso no hay fotos! 😋

En fin… Lo que me ha resultado todo un descubrimiento y por eso quiero compartirlo con vosotros es el alquiler de apartamentos por días (alquiler vacacional) por Internet. Viajar con niños a veces se hace cuesta arriba, y además si como en nuestro caso sois más de 3… Se necesitan 2 habitaciones de hotel, lo cual también lo hace bastante caro.

Así que esta vez decidimos probar a alquilar un apartamento. Parece que en Formigal es más habitual y hay un montón de opciones en los pueblos de alrededor, pero San Sebastián me sorprendió porque también encontramos una gran variedad en la oferta. ¡Hay mucho donde elegir! Y después de mi experiencia lo recomiendo absolutamente. Por tu intimidad, tu independencia, tu organización, tu logística …  No te limitas a ningún horario, tienes salón donde ver la tele sin molestar, cocina para lo que necesites… Y en mi caso tres habitaciones para que las más peque pudiera dormir sóla y tranquila y seguir (más o menos) con sus horarios. Eso en un hotel… imposible o carísimo.

Visitamos para el alquiler páginas como las de Airbnb, Fell Free Rentals, Homelidays, Niumba… Y acabamos contactando directamente con la agencia People Rentals que nos trató fenomenal.

Y por supuesto, otra cosa que recomiendo es el Norte en general. Esos paisajes, ese colorido, esa Naturaleza… Otro mundo!

Así que hemos tenido esquí, comidas y cenas familiares, cafés y comidas con amigas, columpios con hijas de amigas que ya son amigas de mis hijas (uy que lío), parque de atracciones en familia con unas vistas espectaculares (en Igueldo), paseos, caseríos, visita al pueblo Ainhoa en Francia (A2 estaba como loca) y bastantes horas de coche… Hemos llegado reventados pero ha merecido la pena. A3 ya tiene 2 añitos y ya se puede hacer cosas con ella!

Algo que también me ha resultado muy útil es llevar para las niñas libros de actividades (mi caja del mes de Boolino Book Box y otros que compré en Carrefour) y para pintar. A ellas les encanta y a nosotros nos dio bastantes respiros y momentos de tranquilidad: mientras te tomas un café, un poco de sobremesa, mientras te terminas de arreglar…

Y ahora a disfrutar un poco de la rutina, que también tiene su parte buena!

Feliz semana!

Una escapada con niños a Valencia. Ideas, recomendaciones, planes y anécdotas.

 Pues sí, pues sí…

¡4 días estuvimos en Valencia con la Triple A!

Disfrutamos mucho, pero también fue bastaaaaante intenso. Teniendo en cuenta que A1 tiene 6 años, A2 4 años y A3 casi 2… había muchos frentes abiertos tooodo el día. ¡No nos dio tiempo a aburrirnos!

El caso es que Valencia me ha parecido una ciudad, además de bonita, muy recomendable para ir con niños y por eso quería hablaros sobre el viaje.

Para empezar, Valencia es plana, lo cual facilita mucho largos paseos, incluso en bici si los niños ya son un poco mayorcitos. Además tienes la playa muy cerca y hay muchas instalaciones que parecen pensadas específicamente para niños. ¡Os cuento lo que hicimos!

  • Paseo por el cauce del río Turia (seco, obviamente) hacia la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Como he dicho, el paseo es totalmente plano, así que no se hace nada pesado. Mucha gente corriendo, en bici… un ambiente saludable donde además es muy cómodo ir con el cochecito. De camino te puedes encontrar además con parques estupendos como el Parque de Gulliver, que aunque es súper atractivo he de reconocer que da un poco de mieditis para niños tan pequeños.

  • Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Entorno. ¡Ahí puedes pasar días! Habían puesto una pista de patinaje sobre hielo, y dos trenecitos (no conseguimos subir a ninguno, siempre pasaba algo), uno que hace un recorrido de media hora y otro que supongo que sólo estaría en Navidad (con la cabeza de un reno) que hacía un recorrido dentro de la propia Ciudad y que era más corto. Había varios food trucks estacionados, juegos para niños y puestos de productos típicos de Valencia. Otros tantos sitios para tomarte un café o un hot dog, muy socorrido. Nota: Hay un Hipercor y un Carrefour al ladito. Si necesitas algo lo tienes muy cómodo.


  • Oceanográfico. Fascinante recorrido por la fauna marina de todo el mundo, dividido por sus habitats. A las niñas les encantó. Todo además está tan cuidado y nuevecito que daba gusto. Hay varios restaurantes y puestos de comida dentro, la gente es muy amable y por lo menos cuando fuimos nosotros no había aglomeraciones. Fuimos a las 17.00 a un espectáculo en el que te hablaban de cómo cuidan a los peces con el fondo de un taque enorme con miles de ellos. Muy interesante y en cubierto. A las 17.45 vimos el show de delfines. Para mi gusto fue un poco tarde. No duraba mucho, pero cuando terminó ya era de noche, y sin sol te quedabas un poco frío. Muy bonito de todas maneras, merece la pena. Por cierto que encontramos a Nemo. Menos mal, si no a A2 le da algo.


  • Museo de las Ciencias. Aunque los términos Museo y Niños no suelen llevarse muy bien, éste está muy dirigido a ellos. En la primera planta tienes recintos para que ellos jueguen. Se entretienen aprendiendo cosas sin enterarse, y me pareció muy interesante. ¡En la tercera planta estuvimos muchísimo tiempo! Un montón de juegos interactivos en los que los niños (y los padres) aprenden muchísimo sobre cómo funciona el cuerpo humano, el clima, las telecomunicaciones… Ahí va una anécdota: después de dos minutos de explicación por parte del papá de las criaturas sobre el movimiento de la luna y sus diferentes estados, A2 afirma con rotundidad “la luna está hecha de queso”. Silencio. Vale, siguiente.
  • Hemisférico. Impresionante sala de cine en 3 dimensiones. Hay una película de dibujos enfocada a los niños: Escapada al Paraíso. A3 se durmió después de hacer varias excursiones de padre a madre y vuelta, y A2 de vez en cuando se quitaba las gafas 3D porque le daba un poco de miedo tanta realidad, pero estuvo muy muy bien.


  

  • Paseo en barca por la Albufera. Nos recomendaron llamar al Tío Pastilla para dar una vuelta en su típica y ya añeja barca. Él encantador, contando miles de anécdotas de las que yo ni me enteré porque estaba pendiente de que ninguna A se me despistara. Pero es una vueltecita muy amena, el agua en calma, ves Valencia, navegas entre palmas… muy recomendable.

  • Visita a la playa. No tuvimos suerte con el tiempo, porque hizo viento y un poco de frío, pero pudimos ir a comer a un restaurante en la playa (Playa El Saler, tomando la salida Tallafoc de la Rambla). El restaurante/arrocería se llama Duna y tiene un parque para los niños al lado (visible desde dentro) muy práctico. El arroz buenísimo. Además, este restaurante está en El Tenedor.

  • Por el camino a la playa vas viendo a los lados arrozales. Increíble cómo está la tierra inundada para cultivar el arroz. No lo había visto nunca en vivo y me pareció muy curioso.
  • Comimos o cenamos alguna vez en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias o en algún restaurante del centro o de la avenida central. Hay muchos restaurantes con comida elaborada, buenísima sin resultar excéntrica (a mí lo de el centímetro de espárrago al aroma de vapor de percebe como que no me va mucho). Sin duda recomendaría el Bocado, donde además de estar la comida buenísima nos atendieron genial.


  • Desayunamos fuera del hotel, en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias o en una cafetería-panadería que se llama La Petit Brioche. Cuando probé su croissant relleno de Nutella se me saltaron las lágrimas. No me dejaron quedarme allí a pasar el día. ¡Qué insensibles!

Quisimos ir a Bioparc, pero llovía uno de los días así que… ¡tendremos que volver!

Uy que penaaaaaa…